Barrio Esperanza

2
71

Las viviendas, pintadas de alegres colores, se apilaban unas sobre otras en crecimiento continuo, como árboles en un apretado bosque compitiendo por la luz de un sol que no salía. La lluvia constante había apagado las fachadas y los corazones. Los habitantes, recluidos en sus casas, tecleaban furiosamente en sus ordenadores al ritmo de las goteras en los baldes, maldiciendo la mala calidad de conexión, colapsada desde hacía varios días por la tormenta.

2 Comentarios

Deja un comentario