Los autos de papá

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Tanto mi infancia como mi adolescencia fueron celosamente custodiadas por Volvos. Se sucedían en nuestra cochera ataviados de los más variados colores: plateado y sobrio el primero, rojo ladrillo el segundo (inolvidable escolta de moño blanco que me llevó a mi fiesta de quince) y hasta uno verde agua, cuyos intentos presuntuosos de emular a la naturaleza le ganaron algunas enemistades. Coincidimos por un breve lapso con uno negro, pero la fama de que los coches oscuros eran menos visibles en la ruta hizo que al día de hoy fuera recordado con el cariño idealizado que se tiene, tal vez, a un peregrino que pidiera cobijo en una noche tormentosa. Ojalá haya encontrado su hogar.

Independientemente del evento o el horario, siempre cruzaba miradas con los distinguidos faros del Volvo -los entendidos sabrán que gozan de un brillo especial: intenso, pero que no fuerza a entrecerrar los ojos; extrañeza que, probablemente, se deba al hecho de que los coches de alta gama viven de ser admirados. En el interior, envuelto en una bata bordó que al día de hoy no hemos logrado reemplazar y una cantidad algo excesiva de Farenheit, aguardaba pacientemente mi papá. Yo me relajaba en el asiento trasero opuesto al conductor -el más distinguido según protocolo- y miraba de reojo el tablero luminoso, los deliciosos detalles en la lustrosa madera y renegaba del exceso de calefacción. Luego cambiaba de radio, abría un centímetro la ventana y miraba pasar el mundo de los menos afortunados; aquellos que, ya sin fuerzas, debían regresar solos a casa. Yo no tenía apuro. Ya estaba en casa.

La incapacidad de nostalgia por parte de mi familia hacia los objetos inanimados dictaminó el fin de la era de los Volvos. Pero hoy, tras una serie inusitada de noches frías y desesperadas, podría jurar que veo a la distancia cómo se aproximan sus mágicos faros.

Dedicado a todos los que trabajan en el Sanatorio de la Providencia. Gracias a sus esfuerzos hoy vuelve papá a casa.

NATALIA DOÑATE

Imagen: https://www.freeimages.com/photographer/roppa_uk-53366

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